«Ahora me toca a mí»: El tiempo de los improbables ha llegado
¿Alguna vez sentiste que no estabas en la lista? ¿Que otros son siempre los elegidos mientras vos permanecés como espectador? En su reciente y potente mensaje, el Profeta Ronny Oliveira nos recuerda que el hecho de estar de pie después de todo lo que pasaste ya es un milagro en sí mismo. Pero hay algo más: el tiempo de observar desde afuera se terminó.
1. Dejar de esperar para empezar a provocar
Existen dos tipos de personas: las que esperan que algo pase y las que provocan que algo acontezca.
La clave no está en tu fuerza individual, sino en quiénes te rodean. Así como el paralítico necesitó de cuatro amigos «locos» que hicieran por él lo que él no podía hacer solo, nosotros debemos rodearnos de gente que nos impulse a caminar, a orar y a creer cuando nuestras fuerzas flaquean.
2. La Generación de los «Matías»
Uno de los conceptos más profundos del mensaje es la figura de Matías, quien fue elegido para ocupar el lugar de Judas entre los doce apóstoles. Matías representa a los improbables: aquellos que no eran famosos, que no estaban en las fotos principales ni en los libros, pero que seguían a Jesús fielmente y en silencio.
«Los Matías son aquellos que cargan el favor de Dios», explica Oliveira. Tal vez no estés en la lista de los hombres, pero estás en la lista de Dios.
Cuando Dios te presenta después de haberte tenido escondido, no hay nadie que pueda ocultarte.
3. El poder de un encuentro real.
El mensaje destaca cómo los «improbables» a menudo logran lo que los expertos no pueden. Mientras que los doce discípulos fueron a la ciudad y solo trajeron pan, la mujer samaritana —una improbable— tuvo un encuentro de media hora con Jesús y logró que toda la ciudad lo siguiera.
No importa si te sentís cansado o si el mundo te ha puesto etiquetas de «vicioso» o «fracasado». Cuando Jesús te toca, tu identidad cambia: de ser el que nadie contaba a ser aquel que el infierno teme porque tuvo un encuentro verdadero con el Maestro.
Es momento de decir: «Ahora me toca a mí». Tu historia de crisis y desierto solo fue la preparación para el tiempo de aceleración que Dios tiene para tu vida.
