Eutanasia en Uruguay: El Proyecto de Ley más Peligroso de la Historia Reciente
Por la Dra. Lorena Quintana-Rivera.
El Contexto de la Lucha por la Vida en Uruguay.
El debate sobre la eutanasia en Uruguay nos convoca a todos, siendo un tema «sumamente importante» y sensible que toca la esencia de la vida. Actualmente, nos encontramos en una lucha crucial, similar a las vividas con leyes anteriores como la del aborto. Es fundamental que los uruguayos despierten, se informen y comprendan la verdadera magnitud y los riesgos del proyecto de ley de eutanasia que está por aprobarse.
Para poder defender los principios y valores que consideramos esenciales, debemos salir de la comodidad y alzar la voz.
La Gran Confusión: Lo que la Eutanasia No Es.
Existe un desconocimiento generalizado sobre lo que realmente implica el proyecto de ley de eutanasia en Uruguay.
La mayoría de los uruguayos encuestados piensan que la eutanasia es:
1. Desconexión en estado vegetativo: Esto ya es legal.
2. Sedación paliativa: Pensar que es recibir el «cóctel» en los últimos días de una enfermedad terminal para morir sin dolor.
La realidad es que la sedación paliativa ya es legal en Uruguay. Existe una norma que permite a los médicos, cuando la enfermedad llega a su momento terminal, sedar al paciente, calmar totalmente el dolor y retirar la medicación, permitiendo que el paciente muera por el avance de su propia enfermedad. Si hay sufrimiento insoportable en los últimos días de vida, es porque el sistema de salud no funcionó adecuadamente, no porque falte la eutanasia. La medicina no tiene «techo para la analgesia,» lo que significa que nadie debería tener dolor insoportable si el sistema funcionara correctamente.
El Riesgo Inminente: Las Características del Proyecto.
El proyecto de ley que se está decidiendo en nuestro país es el peor, ya que presenta el mayor riesgo de errores para la gente.
¿Quiénes pueden acceder a la eutanasia según este proyecto?
1. Toda persona mayor de 18 años.
2. Aquellos que sean «psíquicamente aptos,» pero sin evaluación de un psicólogo ni de un psiquiatra. Solo el médico que aplicará la eutanasia decidirá su aptitud.
3. Quienes tengan una enfermedad terminal o una enfermedad irreversible e incurable.
Es en la definición de «enfermedad irreversible e incurable» donde radica un enorme peligro. Esto incluye padecimientos comunes y crónicos como la artrosis, la hipertensión, la diabetes, el asma y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).
Dado que la población con las tasas más altas de suicidio son los mayores de 80 años, y la mayoría de los mayores de 80 años padecen alguna de estas enfermedades, se abre una puerta para que cualquier adulto mayor que sienta un «sufrimiento insoportable» solicite la muerte. Es crucial recordar que el estado de ánimo (el dolor psíquico o la soledad) tiene una relación directa con el umbral del dolor físico.
Alarmantes Fallas de Procedimiento.
El proyecto carece de las salvaguardas mínimas esperadas al decidir sobre la vida de una persona.
Para declarar incapaz a alguien se necesita un proceso judicial, una evaluación psiquiátrica y la decisión de un juez. Sin embargo, para decidir quitarle la vida a alguien, el proyecto de ley no requiere ni juez ni psiquiatra.
Lo más grave es que el proyecto no requiere informar a la familia. Esto genera un riesgo inmenso, especialmente en el ámbito de la salud, donde un error médico podría terminar en una eutanasia sin que la familia se entere.
Uruguay: Un País que Sufre de Soledad y Angustia.
Debemos considerar el contexto de Uruguay. De los 195 países del mundo, Uruguay ocupa el séptimo lugar en tasas de suicidio. Ninguno de los seis países con tasas superiores tiene eutanasia ni suicidio asistido. En Uruguay, cada tres horas un ciudadano intenta quitarse la vida debido al sufrimiento (ya sea por enfermedad, situación económica o salud mental). La causa de muerte de los jóvenes uruguayos de 20 a 24 años es el suicidio.
El proyecto de ley se aprovecha de esta realidad de soledad y angustia. Las personas más afectadas y vulnerables serán los más pobres, aquellos que no tienen acceso a recursos adecuados (como camas articuladas, colchones anti-escaras, o enfermería constante) para garantizar una calidad de vida digna. Para ellos, la eutanasia se presenta como una opción para «dejar de ser una carga» económica, mientras que a los ricos se les ofrecen todos los tratamientos.
La Cultura de la Muerte y el Llamado a la Acción.
El avance de la eutanasia en Uruguay se percibe como otro paso en la «cultura de la muerte,» siguiendo un patrón similar al de la ley del aborto. Se nos está imponiendo un cambio cultural enorme, donde el valor de la vida del adulto y la persona con discapacidad dejará de ser importante.
Al igual que la ley del aborto, que se justificó con casos extremos pero que hoy registra 11.000 abortos (solo cuatro por abuso sexual, según las cifras mencionadas), la eutanasia, bajo el disfraz de «muerte digna» o «libertad de decidir», abrirá la puerta a que más personas vulnerables decidan no querer vivir más. Si no hacemos nada ahora, esta tendencia puede avanzar rápidamente hacia la inclusión de enfermedades de salud mental y, eventualmente, a niños y adolescentes, como ya sucede en otros países donde se ha legalizado.
Es imperativo que los uruguayos (especialmente los cristianos) tomen el lugar que les corresponde, dejen de ser «tibios» y salgan a la lucha para defender la vida y los valores que cimentaron nuestra cultura occidental. Debemos informarnos y hacer retroceder esta propuesta que solo generará daño a la sociedad.
